Construir Hábitos para Toda la Vida con el Mínimo Esfuerzo

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El éxito o fracaso que tienes en las distintas áreas de vida es resultado directo de tus hábitos. Tus ingresos, tus amigos, y tu vida sexual, son directamente influenciados por tus hábitos.

Obtienes aquello que repites una y otra vez.

Si quieres saber como te irá en algún área de la vida, simplemente mira como los resultados de tus hábitos se acumularán con los años.

Si hoy fumas veinte cigarrillos al día, es muy fácil ver a donde llevará ese hábito con los años. Lo mismo pasa con los buenos hábitos, como el ejercicio.

Para Crear Hábitos Primero Hay Que Tener Una Estrategia

Muchos dicen que para crear un hábito necesitas repetir la misma conducta por 90 días seguidos. O te invitan a utilizar sistemas complejos a muy largo plazo que se basan, más que nada, en tus propias ganas de lograrlo.

Pero para algunos de nosotros el solo hecho de pensar en crear un nuevo hábito puede ser abrumador. Ni que hablar que tener que sacrificarnos una y otra vez por 90 días es super desalentador.

Nuestro poder de voluntad es limitado, a cada rato lo estamos desgastando, y depende del nivel de motivación tengamos en ese momento específico si logramos tomar acción, o nos quedamos en nada.

En lugar de plantearnos metas agotadoras y dejar nuestro éxito en manos del poder de voluntad, lo que haremos será crear una estrategia.

La estrategia que te enseñaré te permitirá tomar acción incluso cuando la motivación sea baja. Y hará que se sienta como un pequeño paso, en lugar de una gran esfuerzo.

Si te comprometes y pones plena confianza en esta estrategia, es muy posible que alcances tus objetivos mucho antes de lo que pensabas.

El Problema Es Que Nuestro Subconsciente Cree Que Somos Unos Fracasado

Antes de poder llevar acabo la estrategia, tenemos que eliminar este primer obstáculo.

Cuántas veces nos hemos llenado la agenda con compromisos, y nos sentimos emocionados de tantos objetivos planteados… para luego con el tiempo abandonarlos?

O cuántas veces hemos planificado la semana, día por día, hora por hora… y luego al segundo día nos rendimos?

  • 5:00 AM Me despierto
  • 6:30 AM Desayuno
  • 7:00 AM Trabajo en mis proyectos
  • Pero al cuarto día nos estamos despertando a las 10 de la mañana cansados por quedarnos mirando Youtube hasta tarde la noche anterior y todo nuestra semana se desmorona.

¿Por qué pasa esto?

Aunque no nos demos cuenta, nuestros cerebros han sido programados para convertirnos en unos fracasados. 

Nos volvemos adictos al pensamiento negativo, y a hablarnos a nosotros mismos de manera negativa.

Permitimos que la negatividad y el miedo ronden en nuestra mente listos para atacar todas nuestras ideas.

Cuántas veces te has puesto grandes metas para luego desilusionarte por no alcanzarlas… Algunas vez te pusiste a pensar lo que tu subconsciente piensa sobre ti en esos momentos?

¿Qué tipo cosas te dices a ti mismo?

  • Nunca logras lo que te propones.
  • Procrastinas y dejas todo para después.
  • Te mientes a ti mismo.
  • Dices que empezarás a hacer ejercicio y no lo haces.
  • Dices que ganarás más dinero y no lo haces.

.

Tú no siempre no estás al tanto de esto, pero está sucediendo en tu subconsciente a diario.

Subconsciente significa por debajo de la consciencia: Ni siquiera estamos conscientes de que nos caemos mal a nosotros mismos!

La razón por la que no podemos salir adelante es porque tomamos decisiones y tomamos acción basándonos en estas creencias subconscientes tan dañinas.

Directamente no estamos en una buena posición para enfrentar los desafíos que nos proponemos.

A no ser que cambiemos nuestra perspectiva.

Cómo Hackear Tu Perspectiva

Vamos a verlo desde el principio, ¿Cómo fue que te cagaste el cerebro así?

Te cagaste el cerebro así dejando entrar toda esa negatividad, imaginándote a ti mismo perdiendo una y otra vez, cada oportunidad que algo de daba miedo.

Tienes que revertir esto. El subconsciente es una serie de imágenes, de fantasías, de olores, de sonidos.

Tenemos que sacar todo esto de nuestro subconsciente. Desafortunadamente no podemos simplemente borrarlo.

En cambio tenemos que reemplazarlo por otras, mejores, imagenes y creencias, creadas de manera consciente.

Paso 1: Perdonate

Cuando quieres reconciliarte con alguien, ¿Qué es lo primero que haces? Pedir perdón, claro. Pídete perdón a ti mismo.

¿Suena estúpido? Pues no lo hagas y sigue con tu mentalidad de fracasado. Perdonate a ti mismo, todos merecemos una segunda oportunidad.

Paso 2: Comprométete

Comprometerse significa siempre hacer lo que dijimos que haríamos.

Tenemos la capacidad de decidir que hacer con neustro tiempo. Esto es una gran responsabilidad, y la mayoría de las personas no quieren tenerla, prefiriendo culpar a otros sobre sus problemas en lugar de utilizar su tiempo para resolverlos.

Pero nosotros tomaremos esta responsabilidad y la usararemos sabiamente: Nos comprometeremos con todo lo que decidamos hacer.

Y tendremos mucho cuidado con lo que decidamos hacer, porque a partir de este momento siempre haremos aquello con lo que nos hayamos comprometido.

¿Dijie que iba a hacer ejercicio? ¿Llegué tarde de trabajar estoy cansado y tengo hambre? A nadie le importa, hago el ejercicio.

Seremos mucho más selectivos con nuestro tiempo. No diremos a todo que sí. 

A partir de ahora, elegiremos conscientemente a qué cosas dedicaremos nuestro tiempo.

Paso 3: Planteate Objetivos Muy Fáciles De Alcanzar

Para reparar y reemplazar las imagenes de tu subconsciente nos pondremos metas pequeñas que podamos alcanzar con facilidad.

Si te pones diez metas fáciles cada día,  y te comprometes a alcanzarlas, tu cerebro comenzará a sentir que estás ganando.

Por ej: una de mis metas diarias es tomar un vaso de agua apenas me despierto. De esta manera cada mañana empiezo ganando, cumpliendo una de mis metas.

Y así, el resto de las metas son igual de simples. Por ej: recoger la basura, tener una reunión que ya sabía que tendría ese día, meditar durante 1 minuto.

Tu cerebro empieza a ver que cada día cumples con lo que te prometes, que lo que sea que te planteas se cumple. Como por arte de magia aquello que dices, sucede.

El subconsciente no reconoce la diferencia entre una meta pequeñita y una meta gigante.

Lo único que tu cerebro entiende es que estás ganando. Una y otra vez, todos los días, cada día, es ganar y ganar y ganar y ganar.

El Poder De Los Objetivos Pequeños

Muchas veces nos creemos que para tener éxito tenemos que plantearnos objetivos gigantezcos, ¿Haz escuchado la frase “Apunta a la Luna, aún si fallas aterrizarás en una estrella”?

Pero la realidad es la inversa: Pequeñas mejoras se van acumulando hasta terminar en grandes resultados.

A primera vista tener objetivos pequeños nos hace pensar que no lograremos mucho.

¿Que sentido tiene meditar durante 1 minuto? ¿O hacer 1 minuto de ejercicio al día?

Tiene mucho sentido por el efecto de los hábitos compuestos.

Hábitos Compuestos

Los pequeños hábitos son los intereses compuestos de todo lo que quieras alcanzar en tu vida. De la misma manera que tus intereses compuestos multiplican tu dinero, los efectos de tus hábitos se multiplican con el tiempo.

Un pequeño cambio en tu rutina diaria puede terminar guiándote a una vida muy distinta en el futuro.

habitos expectativa realidad

Tomar una decisión que mejora tu vida en un 1% parece insignificante, pero con el tiempo puede ser la diferencia entre la persona que eres y la que podrías haber sido.

Es increíble lo que una mejora de un 1% diario puede lograr luego de un año. Y si lo mantienes en el tiempo, te convertirás en la persona que siempre quisiste ser.

Los Objetivos Pequeños No Necesitan de Poder de Voluntad

Imagina que eres una persona con problemas de peso y te pones la meta de ejercitar durante 1 hora tres veces por semana.

Encaras tu nuevo objetivo con emoción. La primera semana te duele todo el cuerpo pero no te importa nada, solo quieres salir adelante y cumplir tu objetivo. Estás motivado.

Pero a los pocos días empiezas a tener dudas. Te llevará meses sino años llegar a donde quieres. Además cada vez que vas al gimnasio te duelen los músculos. Además queda lejos y pierdes tiempo en el transporte.

Cuando llega la hora de ir al gimnasio empiezan las excusas, y necesitas de un gran poder de voluntad para levantarte de la computadora e ir hacer ejercicio.

Con la motivación decayendo poco a poco, pronto abandonas el hábito y vuelves a tu rutina habitual, allí donde te sientes cómodo.

En cambio, si tu objetivo fuese pequeño no necesitarías generar motivación para alcanzarlo.

Si en lugar de plantear una gran meta, te plantearas el objetivo de hacer 5 minutos de ejercicio cada día en tu propia casa las cosas serían muy distintas.

Las primeras semanas lo harías muy motivado. Al cabo de un tiempo, cuando falte la motivación, te enfrentarías al objetivo con una perspectiva diferente.

Si, te falta motivación, no quieres hacerlo, pero son solamente 2 minutos. No es tan difícil hacerlo si son solo 2 minutos. Es simple convencerte a ti mismo que 2 minutos no es nada y puedes hacerlo sin esfuerzo.

Una vez que empiezas con tu rutina de 2 minutos, inmediatamente notas que ya que estás haciendo ejercicio podrías hacer unos minutos más. Y te sientes genial, no solo cumpliste con tu meta, sino que la sobrepasaste.

Día a día vas ganando y sintiendote mejor contigo mismo. Y quieres hacer más y más, en lugar de sentirte como una mierda por haber fallado y volver a tu rutina anterior.

Los Hábitos Se Construyen Poco a Poco

Yo intento cada día comprometerme únicamente con mis diez metas diarias y con nada más.

Me lo planteo de esta manera: Alcanzar estos diez objetivos es lo único que tengo que hacer bien durante el día.

Este es mi primer intento, comencé el 23 de Marzo 2021:

habitos-primer-intento

Vengo cumpliendo mis objetivos pequeños practiamente todos los días.

Son tan simples de llevar a cabo, que no necesito motivación para tomar acción. Pero una vez que empiezo con uno, ya que estoy en ello, sigo más allá de lo que había planteado.

Una vez que me pongo a Estirar 5 minutos, pasan los minutos y sigo estirando hasta completar 30 minutos. Y si un día realmente no tengo ganas de, hago solo 5 minutos y doy mi meta por cumplida.

No todos los días tengo ganas de comer ensalada. Pero comerla no es mi objetivo, yo solo tengo que pedir el delivery y mi objetivo está cumplido. Pero claro, una vez que tengo la ensalada en frente mío es mucho más fácil comerla, en lugar de ir a cocinar una hamburguesa.

Si cumplo con mis metas diarias, todo lo demás va sobre rieles, el trabajo, la salud, las ganas de hacer cosas y la energía cambian.

Poco a poco, semana a semana, vamos aumentando las metas para ser un poquito mejores que ayer. Y más temprano que tarde, alcanzaremos el estilo de vida que tanto deseamos.

Cambios parecen insignificantes al principio, eventualmente y con el tiempo, se convierten en resultados visibles y un gran cambio en tu estilo de vida.

¿Listo para convertirte en la persona que siempre quisiste ser?